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Durante el embarazo es
difícil para las madres y más aun para los padres, tomar
conciencia de lo que está sucediendo dentro del útero. Entender
que hay otro ser humano con nuestra información genética
perfectamente combinada nos resulta difícil de pensar y de
sentir. Por eso, lo primero que proponemos es pensar en recorrer
con el pensamiento el cuerpo de nuestros bebés en la panza, su
corazón latir, sus uñas, los dedos, el pelo y también sus
sensaciones. Tendrá frío o calor? Qué partes de su cuerpo o del
cuerpo de su madre podrá tocar con las manos? Qué olerá? Qué
verá? Cómo escuchará? Qué gustos saboreará? Le gustará el
movimiento? Cómo será vivir en el agua, acompañado por el sonido
rítmico de los latidos de mamá? Pensemos en sus sentimientos, en
cómo percibe todo lo que ocurre afuera a través del tono
muscular de su madre. Pensemos en cómo se relaciona con la voz y
las manos de su papá.
Luego podemos imaginarnos que el bebé puede presentir un próximo
viaje hacia el exterior, pero no sabe precisamente en qué
consistirá ese viaje. No sabe lo que es la gravedad, ni el frío,
ni el absoluto silencio, ni el aire, ni la acción de respirar.
No sabe qué cosas se jugará en el acto de nacer, ni cómo se
sentirá ese pasaje.
Lo que estamos descubriendo es que el primer momento de la vida
extrauterina no sólo es la experiencia fundante, sino que nos
constituye como seres humanos y nos marca para siempre. Por
esto, nos resulta importante cuidar el reencuentro de
mamá-bebé-papá. Es el momento más sagrado para los tres y
merecen estar juntos.
Qué tiene que ver todo esto con la lactancia? Es que si el mundo
del bebé dentro del útero era la contención y la comunicación
sostenida con el cuerpo de su madre y considerando la inmadurez
con que la especie humana nace, tenemos que aceptar la
importancia de seguir esta continuidad corporal que afuera se da
cerca del pecho de la madre. La teta le devuelve ese confort de
la casita que acaba de dejar. Con la teta hay contacto, sostén,
succión, alimento, calor, vinculación, acunamiento, olor a mamá,
sonido a mamá, etc.
El bebé tiene derecho al cuerpo de su madre, y esa madre para
poder ofrecerse al caos de un hijo, necesita del sostén del
padre. Por eso es tan importante el rol del varón durante la
lactancia.
No se nos cuenta la parte oscura y difícil de tener un bebé, el
puerperio es una crisis existencial en la que se nos juegan
múltiples vivencias personales y generacionales. Como madres nos
solemos sentir agotadas, sin forma, sin tiempo, sin espacio, sin
identidad, ultra demandada, absorbida, devoradas. Allí es donde
la función del varón, para estar disponible y amoroso hacia su
mujer, se hace tan importante.
Amamantar puede no ser placentero desde el comienzo. Existen
miedos, incomodidades y dificultades propias de este período.
Todas las mujeres pueden nutrir a sus hijos y proveerles de los
mejores nutrientes mediante la leche que la especie pensó para
nosotros. La leche materna es un fluido vivo porque contiene
células y anticuerpos únicos de cada madre, adaptados
específicamente para su hijo.
Verse amamantando por primera vez puede resultar muy extraño.
Las mujeres solemos estar muy desconectadas con nuestros
cuerpos, y sentir su poder quizás sea incómodo o aterrador. Pero
hay una memoria celular maravillosa en la naturaleza y el bebé
nace sabiendo que tiene que reptar hacia el pecho de su madre, y
ahí se sentirá seguro y protegido. Cuando podemos dimensionar
que la lactancia es la continuidad del embarazo y el parto
podremos entregarnos con confianza a esta nueva etapa de la vida
hecha leche.
Serían cuarenta semanas de gestación intrauterina y otras
cuarenta de gestación extrauterina. Si un bebé pudo nacer del
vientre de su madre sin sustitutos ni úteros tecnológicos o
industrializados, por qué creer que nuestra leche no será
suficiente, o necesita complementos. La sociedad de consumo nos
ha llenado de miedos y culpas con respecto al bien o mal criar
de los niños. Cuánto contacto, upa y amor puede estar de más en
una persona que acaba de nacer, y en una de seis meses. Es
interminable la cantidad de productos y servicios pensados para
separar a los padres de sus hijos. Nos hacen creer que es para
educarlos autónomos, nosotros acatamos esas órdenes, "órdenes
profesionales", incluso yendo en contra de nuestro deseo e
intuición de padres de tener a nuestros hijos cerca. Por lo
tanto, no solo se priva al bebé de la experiencia reparadora de
pertenecer al cuerpo de sus padres, sino que se priva a los
padres del placer biológico de permanecer cerca de nueve meses
acunando a sus hijos.
También es cierto que muchas mujeres no desean amamantar y
merecen ser respetadas y acompañadas. Todas las madres debemos
escuchar nuestra voz interior y tenemos derecho a que se
respeten nuestros tiempos y a tener una red de contención.
Tenemos que pensar con quiénes contamos y para qué a la hora de
ser madres. Dos padres son poco, pues criar un niño resulta
devastador, y a la vez podría enseñarnos a pedir ayuda sin miedo
y a tender lazos con otros adultos que serán importantes para la
vida de la familia.
Lo más
importante, una buena prendida.
Para dar la teta es necesario respetar los ritmos que propone el
bebé. Recomendaciones: dar la teta a demanda, dejar que el bebé
suelte sólo el primer pecho antes de ofrecer el segundo, tratar de
iniciar el amamantamiento unos minutos después del parto, no ofrecer
sustitutos de la succión o de la leche materna. Ofrecer el pecho
ante posibles señales de hambre como incomodidad, manos en la boca,
y llanto por supuesto. La mejor forma de asegurarse un triunfo en la
lactancia materna es evaluar la colocación del bebé al pecho. Para
estar bien prendido, el bebé tiene que:
-agarrar gran parte de la areola
-tener la boca bien abierta y los labios evertidos
-tener el mentón y la punta de la nariz rozando el pecho materno
-tener su panza en contacto con la de su mamá o su torso siempre
mirando en dirección al cuerpo de la madre el bebe no tiene que:
-hacer chasquidos o sonidos de aire dentro de la boca
-tener sus mejillas ahuecadas
-tomar solamente el pezón (éste no debe salir deformado ni aplastado
de la boca del niño)
Consultas de Lactancia y Crianza.
Si
tenés dudas sobre la prendida de tu bebe a la teta, la bajada de
leche... si te angustia el aumento de peso, si sentís dolor,
incomodidad o incertidumbre acerca de la lactancia. Si tenés dudas a
acerca de cuáles son la verdades y los mitos de dar la teta. Si
creés que no podés, que tu leche no es suficiente, que se te va a
retirar, si pensás que tu bebé se queda con hambre. Si estás
agotada, si volvés a trabajar, si temés malcriar, si querés
destetar.
Si tenés dudas sobre el sueño, la alimentación, el llanto, o las
necesidades de tu bebé... si te sentís sola, o incomprendida, triste
o perdida. No dudes en consultar. Nos pasa a todas las mamás.
-Acompañamiento en el Puerperio a Domicilio:
Estar puérpera es conectarse con las necesidades más profundas. A
veces afloran tristezas. La demanda de un bebé es tan grande que
muchas veces nos sobrepasa
y sentimos enloquecer, estamos agotadas. Quizás necesitamos que
alguien se acerque a casa y nos escuche sin juzgarnos. O simplemente
nos acompañe. Una mamá reciente sólo tiene disponibilidad para su
bebé, debe aprender a delegar y a pedir. Como doulas podemos
acompañarte en tu casa, haciendo encuentros a domicilio, en esta
maravillosa y agotadora etapa.
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